El concepto de empoderamiento juvenil

El concepto de empoderamiento juvenil con el que se trabaja en esta investigación insiste en la idea de no responsabilizar de este proceso al joven individualmente o a los jóvenes colectivamente, y tampoco compartir esta responsabilidad solo con la comunidad. Creemos que las políticas públicas son en buena parte responsables de las posibilidades de empoderamiento que los y las jóvenes tienen a su alcance, ya que de ellas dependen en buena parte los recursos, servicios y programas que pueden limitar o potenciar sus capacidades y, en definitiva, sus oportunidades de empoderamiento.

En la investigación se ha realizado un extenso trabajo de análisis documental sobre el empoderamiento juvenil (Úcar, Jiménez-Morales, Soler y Trilla, 2016), a partir del cual se formula una definición propia y se presenta un modelo pedagógico sobre los espacios, momentos y procesos de empoderamiento juvenil (Soler, Trilla, Jiménez-Morales y Úcar, 2017). El núcleo esencial de la idea de empoderamiento se refiere a dos capacidades diferentes pero sucesivas: la capacidad de decidir y la capacidad de actuar de forma consecuente con lo que se ha decidido. Para que estas capacidades se puedan llevar a la práctica y ejercerse, deben darse al menos dos condiciones necesarias:

a) Que el joven tenga determinadas capacidades internas, personales o psicológicas (conocimientos, actitudes, aptitudes, valores, habilidades). Esta condición está supeditada esencialmente a la educación.

b) Que el entorno en el que se desenvuelve el joven posibilite que pueda decidir y llevar a cabo su decisión. Esta condición está supeditada a aspectos políticos, económicos, legales, materiales, y también a aspectos como las normas, las presiones sociales, los estereotipos, las modas, etc.

La definición que concreta y sintetiza nuestra idea de empoderamiento es la siguiente:

“Es el proceso que incrementa las posibilidades de que una persona pueda decidir y actuar de forma consecuente sobre todo lo que afecta a su propia vida, participar en la toma de decisiones e intervenir de forma compartida y responsable con respecto a la colectividad de la que forma parte. Esto requiere dos condiciones: que la persona vaya adquiriendo y desarrollando una serie de capacidades personales (conocimientos, actitudes, aptitudes, destrezas…) y que el medio le facilite ejercer efectivamente tales capacidades” (Soler, Trilla, Jiménez-Morales y Úcar, 2017, p. 22)